• Hallazgo arqueológico en el Centro Histórico podría ser de una magnitud mayor a la estimada inicialmente
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Hallazgo arqueológico en el Centro Histórico podría ser de una magnitud mayor a la estimada inicialmente

Por Ruth Muñiz

Las ruinas que se ocultan bajo la calle de República de Argentina, y cuyo hallazgo se reveló en marzo, son mucho más importantes de lo que se estimó en un inicio y tienen un alto valor histórico.

Por ello, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno del Distrito Federal han intensificado el trabajo del salvamento en la zona con el fin de rescatar ese tesoro arqueológico, estudiarlo y darlo conocer al público.

Sin embargo, hace apenas unos meses las autoridades involucradas en la remodelación del Centro Histórico, encabezadas por la Autoridad del Espacio Público (dependiente de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda) y el Fideicomiso del Centro Histórico, tenían la intención de ocultar este hallazgo fortuito y hacerse de la vista gorda.

En febrero de 2014, mientras la AEP hacía un agujero para enterrar el cableado eléctrico de la calle de República de Argentina, trabajadores del GDF y del INAH encontraron los linderos de lo que al parecer es una pirámide completa, que habría estado oculta desde 1534.

Se trata de los restos de una estructura que perteneció a la Gran Tenochtitlan y que forma parte de las ruinas del Templo Mayor y la ciudad azteca cuyo esplendor terminó con la conquista española hace más de 500 años.

Fue hasta que el hallazgo se hizo público que, luego de un año de no hacer nada ni resguardar el agujero cavado con nada más que un plástico negro encima, el Fideicomiso del Centro Histórico se puso a la cabeza del proyecto de resguardo y prometió construir dos ventanas de vidrio en el piso para que el descubrimiento quedara a la vista del público, aun cuando no se sabía bien a bien de qué se trataba.

Sin embargo la culminación del proyecto se fue retrasando y hoy se sabe que se debe a que lo que en un inicio minimizaron, es un importante hallazgo.

Por ello, desde abril, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, quien realiza excavaciones en la zona del Templo Mayor desde 1978 y fundador del Museo del Templo Mayor, comanda trabajos en la zona.

Meses de trabajo, de investigación y de cruce de datos, han dejado ver que los restos con los que se toparon accidentalmente hace más de un año, revelarán mucho del pasado de los capitalinos y permitirán entender mejor la vida de los primeros habitantes de La Capital.

Al cuestionar al arqueólogo Eduardo Matos y al nuevo titular del Fideicomiso del Centro Histórico, José Mariano Leyva, sobre el retraso de la apertura de las ventanas arqueológicas, admitieron que durante el rescate de salvamento de la estructura, que ya asoma al menos 30 metros de extensión y que podría pasar por debajo de lo que hoy es el Antiguo Colegio de San Ildefonso, se dieron cuenta que se trataba de un descubrimiento más importante, aunque se negaron a revelar más detalles.

“Se ha retrasado porque encontraron más cosas, más importantes, más padres, que necesitan de una investigación mayor, pero que no quisiera contarles más porque será el doctor (Eduardo) Matos y la gente del INAH quien lo dará a conocer, pero es algo muy importante”, reveló Leyva al salir de un recorrido por las ruinas.

“Uno de los motivos del retraso es justo que se necesitan más recursos para seguir averiguando, pero todo debe quedar listo antes de que termine el año y será inaugurado a principios del 2016”, anticipó Leyva.

Cuando el hallazgo se dio a conocer se dijo que las ruinas podrían ser parte del antiguo Templo de los Guerreros Águila.

“Lo que pasó es que se ha descubierto más y más muro y estamos averiguando qué es”, adelantó Matos Moctezuma, quien también ha sido director del Museo de Antropología e Historia.

Aunque aún no se revela con certeza qué es este muro de piedra volcánica, los estudios arqueológicos y el cruce de mapas históricos apuntan a que en ese punto exacto se ubicaba el Templo de los Guerreros Águila, usado por los aztecas para honrar a los guerreros que peleaban por conservar el esplendor de esa cultura.

De confirmarse que se trata del Templo de los Guerreros Águila y conseguir que el hallazgo esté abierto al público, aquellos hombres dedicados a la guerra, los de mayor rango luego de los gobernantes, habrían logrado vencer en la batalla y salir a la luz.

Nota original

 

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