Emboscado… Aut Nemus, aut nihil.

Emboscado… Aut Nemus, aut nihil.

En el hecho de irse al bosque, de emboscarse, esto es, en lo que en adelante llamaremos «emboscadura» contemplamos la libertad de la persona singular dentro de este mundo. Además de esto, es preciso describir la dificultad, más aún, el mérito que hay en ser en este mundo una persona singular. No se discute que este mundo ha cambiado y sigue cambiando, y que lo hace por necesidad; mas con ello ha cambiado también la libertad; no ha cambiado en su esencia, desde luego, pero sí en su forma. Estamos viviendo en la Edad del Trabajador; es ésta una tesis que, desde que se formuló, se habrá vuelto más clara. La emboscadura crea dentro de ese orden el movimiento que lo separa de las formaciones zoológicas.  La emboscadura no es ni un acto liberal ni un acto romántico, sino el espacio de juego de pequeñas minorías selectas; éstas saben qué es lo que viene exigido por nuestro tiempo, pero saben también algunas cosas más…

  • Las preguntas que se nos hacen van simplificándose y exacerbándose…
  • Llevan a disyuntivas, como lo muestran las elecciones.
  • La libertad de «decir NO» es restringida sistemáticamente.
  • Está destinada a dejar patente la superioridad de quien hace las preguntas…
  • Y se ha convertido en un riesgo…
  • Que se asume en un sitio tácticamente equivocado.
  • Lo dicho no pretende ser una objeción contra su significado moral.
  • La “emboscadura” representa una nueva respuesta de la libertad.
  • Los hombres libres son poderosos, aunque constituyen únicamente una minoría pequeñísima.
  • Nuestro tiempo es pobre en grandes hombres, pero produce figuras.
  • La amenaza configura pequeñas minorías selectas.
  • Junto a las figuras del Trabajador y del Soldado Desconocido aparece una tercera figura, “el Emboscado”.
  • El miedo.
  • Puede ser vencido por la persona singular.
  • Si ésta adquiere conocimiento de su poder.
  • “La emboscadura”, en cuanto conducta libre en la catástrofe…
  • Es independiente de las fachadas político-técnicas y de sus agrupaciones.
  • “La emboscadura” no contradice a la evolución…
  • Sino que introduce libertad en ella mediante la decisión de la persona singular.
  • En “la emboscadura” la persona singular se confronta consigo misma en su sustancia individual e indestructible.
  • Esa confrontación expulsa el miedo a la muerte.
  • Aquí las Iglesias no pueden dar más que asistencia…
  • Pues, en su decisión, la persona singular está solitaria…
  • Y el teólogo puede, ciertamente, hacerla cobrar consciencia de su situación…
  • Más no sacarla de ella.
  • “El emboscado” atraviesa por su propia fuerza el meridiano cero.
  • En las esferas de la medicina…
  • De el derecho…
  • Y del empleo de las armas la decisión soberana corresponde a “el emboscado”…
  • Quien tampoco en la moral actúa de acuerdo con doctrinas…
  • Y se reserva la aceptación de las leyes.
  • “El emboscado” no participa en el culto del crimen.
  • El decide la naturaleza de su propiedad y el modo de afirmarla.
  • Es consciente de la inatacable profundidad…
  • Desde la que también la Palabra otorga una y otra vez plenitud al mundo.
  • En eso está el cometido del «Aquí y ahora».

 

Emboscadura vamos a llamar a ese giro favorable; a quien lo ejecuta, emboscado. De modo semejante a lo que ocurre con la palabra «trabajador», también la palabra «emboscado» designa una escala muy amplia, pues se refiere no sólo a campos ya modalidades muy diversos, sino también a los diferentes grados de un modo de comportarse. El hecho de que esa palabra tenga ya una historia anterior -es una de las viejas palabras islandesas- no puede ser perjudicial. Aunque aquí, ciertamente, vamos a entender esa palabra en un sentido más amplio. El irse al bosque, la «emboscadura», era un acto que seguía a la proscripción; mediante la emboscadura proclamaba el hombre su voluntad de depender de su propia fuerza y afirmarse en ella sola. Hacer eso se consideraba honroso; y también hoy continúa siéndolo, digan lo que digan todos los lugares comunes que por ahí corren.

En los tiempos de nuestros remotos antepasados el hombre que sufría la proscripción era alguien habituado a pensar por sí mismo, a llevar una vida dura ya actuar de manera autócrata. En tiempos posteriores tal vez se sentía aún lo bastante fuerte como para tomar en consideración la excomunión y para ser por sus propios medios no sólo un guerrero, un médico y un juez, sino también un sacerdote. Hoy no ocurren esas cosas. De tal manera están insertos los seres humanos en colectivos y en constructivos, que se tornan muy indefensos. Casi no se dan cuenta de la fuerza tan especial que en estos ilustrados tiempos nuestros han ido adquiriendo los prejuicios. A esto se agrega que el modo de vivir depende de enchufes eléctricos, de alimentos conservados, de tuberías que conducen el agua; es decir, que depende de coordinaciones, de repeticiones, de mítico, sino que volvemos a encontrarnos con ello cuando se tambalea en sus estructuras el tiempo y estamos sometidos al imperio de un peligro máximo.

“… el poeta; tanto con su obra como con su existencia pone él de manifiesto la inmensa superioridad del mundo de las Musas sobre el mundo de la Técnica. El poeta ayuda al ser humano a encontrar el camino de vuelta a sí mismo: él es un emboscado.”

 

Del Sumario y otras perspectivas…

La Emboscadura

Ernst Jünger

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